
La sociedad tradicional contaba con un patrón de relaciones sociales, familiares y laborales más o menos estable, a diferencia de la sociedad actual que nos obliga a adaptarnos a un contexto cambiante y heterogéneo cada vez más exigente que genera estrés, inseguridad, aumento de la violencia, fracaso escolar y conductas desadaptativas de distinta índole.
Frente a esta modalidad, Hémera propone implementar la Educación Emocional como un proceso educativo sistemático, que pretende potenciar el desarrollo emocional con el objeto de capacitar al individuo para afrontar los retos de la vida.
Sus objetivos principales son: