| Antecedentes
históricos del estrés
El primer concepto de estrés fue formulado por el neurólogo
y fisiólogo norteamericano Walter Cannon, quien en
1929, lo definió como una reacción de lucha
o huída ante situaciones amenazantes, postulando que
su biología dependía de la estimulación
del sistema simpático-adrenal.
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Hans
Selye, años más tarde, planteó que
la respuesta al estrés no era específica
y propuso hablar de un "síndrome general de
adaptación", agregando, en 1974, dos conceptos
diferentes a tener en cuenta: el de estrés, para
designar al sistema de respuesta normal con el cual convivimos,
versus el de distrés, como el sistema de respuesta
anormal o patológica. Mason, en 1968, hizo un aporte
muy interesante al decir que el estresor, es decir el
estímulo estresante, debe ser inédito, y
que para que el mismo produzca una respuesta, debe haber
sido previamente evaluado cognitivamente por el individuo.
Es decir, que no influye tanto el estresor en sí
mismo, sino la evaluación que se realice de esa
situación de amenaza. Cualquier suceso que genere
una respuesta emocional, puede causar estrés. Esto
incluye tanto situaciones positivas (el nacimiento de
un hijo, matrimonio) como negativas (pérdida del
empleo, muerte de un familiar). Asimismo, situaciones
que provocan estrés en una persona pueden ser insignificantes
para otra.
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Estrés
y Distrés
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El
estrés es la respuesta adaptativa del organismo
en un nivel físico, mental y emocional a los estímulos.
Por tanto, cierto grado de estrés es necesario
ya que motiva y puede ayudar a las personas a ser más
productivas o competitivas. Un determinado grado de estrés
estimula el organismo y permite que éste alcance
su objetivo, volviendo a la normalidad cuando el estímulo
ha cesado. Por ejemplo, cuando un atleta intenta conseguir
un buen resultado en una competencia, está sometido
a un estrés que implica un aumento de la actividad
muscular (más irrigación, el corazón
late mas rápido, etc.) lo que le ayudará
a conseguir su objetivo. Una vez finalizada la prueba
atlética, se produce un descenso de las constantes
y el organismo vuelve a su estado basal. Por tanto, ello
no es algo malo en sí mismo, al contrario; facilita
el disponer de recursos para enfrentarse a situaciones
que se suponen excepcionales. Sin embargo, cuando los
sucesos estresantes de la vida, ya sean de orden físico
o psíquico, superan nuestra capacidad para afrontarlos
hablamos de distrés, es decir, el estrés
que se produce cuando los estímulos internos o
externos superan nuestra capacidad de respuesta y adaptación,
el cual, con el tiempo puede ser dañino para la
mente y el cuerpo.
El distrés puede predisponer a la persona a
tener una salud general deficiente, al igual que enfermedades
físicas y psicológicas específicas
tales como infecciones, enfermedades cardíacas
o depresión. Pero como dijimos anteriormente, antes
de llegar al distrés o estrés patológico,
se produce una respuesta normal o fisiológica.
Respuesta
fisiológica al estrés
Ante
una situación de estrés, el organismo tiene
una serie de reacciones fisiológicas que suponen
la activación del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal
y del sistema nervioso vegetativo.
El eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal
está compuesto por:
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El
hipotálamo, que es una estructura nerviosa
situada en la base del cerebro que actúa
de enlace entre el sistema endocrino y el sistema
nervioso,
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La
hipófisis, una glándula situada en
la base del cerebro, y
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Las
glándulas suprarrenales, que se encuentran
sobre el polo superior de cada uno de los riñones.
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El
sistema nervioso vegetativo es el conjunto de estructuras
nerviosas que se encarga de regular el funcionamiento
de los órganos internos y controla algunas de sus
funciones de manera involuntaria e inconsciente.
Ante situaciones de estrés, ambos sistemas producen
la liberación de hormonas, que transportadas a
través de la sangre, regulan la actividad de los
órganos. Estas hormonas son las encargadas de poner
el cuerpo en estado de alerta, preparándolo para
luchar o huir de la situación estresante, iniciando
así una reacción en cadena en el organismo:
el corazón late más rápido y la presión
arterial sube; la sangre es desviada de los intestinos
a los músculos y el nivel de insulina aumenta para
permitir que el cuerpo pueda metabolizar más energía.
Estas reacciones permiten evitar el peligro y a corto
plazo no son dañinas. Son las que permiten enlazar
el fenómeno del estrés con los fenómenos
psicofisiológicos de la emoción.
¿Por
qué se produce el distrés?
Si la situación
estresante persiste, la fatiga resultante será
nociva para la salud general del individuo. El distrés
puede estimular un exceso de ácido estomacal, lo
cual dará origen una gastritis o a una úlcera.
O puede contraer aún más arterias ya dañadas,
aumentando la presión y precipitando un dolor precordial
o un infarto cardiaco. Así mismo, el distrés
puede provocar una pérdida o un aumento del apetito
con la consecuente variación de peso en la persona.
Cuando se mantiene el agentes estresor y se entra en el
estado de distrés, las personas empiezan a tener
una sensación de disconfort (tensión muscular,
palpitaciones, etc.). Si continúa el estresor,
se llega al estado de agotamiento, con posibles alteraciones
funcionales y/u orgánicas: son las llamadas "enfermedades
de adaptación".
Problemas del estrés
Lo que en situaciones apropiadas puede salvarnos la vida,
se convierte en un enemigo mortal cuando se extiende en
el tiempo. Las presiones económicas, la sobrecarga
de trabajo, el ambiente competitivo, etc., son circunstancias
que en el mediano y largo plazo desencadenan enfermedades.
Entre las mismas pueden mencionarse enfermedades:
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Cardiovasculares:
cardiopatías, hipertensión arterial, infarto.
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Músculo
esqueléticas: lumbalgias, tendinitis,
cervicobraquialgias, fibromialgias.
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Emocionales:
irritabilidad, depresión, ansiedad, insomnio.
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Dermatológicas:
dermatitis, reacciones alérgicas.
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Sexuales
y ginecológicas: disfunción eréctil,
anorgasmia, amenorrea.
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Gastrointestinales:
dispepsia, úlcera, diarrea, cólicos, colitis
ulcerosa.
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| Asimismo,
muchas enfermedades autoinmunes, neuroendocrinas y otros
desequilibrios psicofisiologicos tienen como elemento
en común al distrés, que predispone, acelera
y empeora el desarrollo de estos padecimientos. |
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El
estrés laboral ocupa en la actualidad un lugar
preeminente entre las causas desencadenantes de malestar
que motivan consultas clínicas. Se define al estrés
laboral como el conjunto de fenómenos que se suceden
en el organismo del trabajador por la persistencia de
agentes estresantes, derivados directamente del trabajo,
o que con motivo de este, pueden afectar la salud del
trabajador.
A continuación, mencionamos alguna de las causas
más frecuentes que actúan como agentes estresantes:
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Como
manejar el estrés
Uno de los pasos principales es
detectar las fuentes de estrés. Consultar a un
especialista en el tema permite aprender técnicas
para manejar el estrés patológico o distrés,
o bien aplicar sus propias técnicas de una mejor
manera.
El psicólogo trabajara con un médico psiquiatra
con el que podrá evaluar la necesidad de indicar
estudios complementarios y la conveniencia de prescribir
una medicación, o ayudar a dejar las sustancias
(alcohol, psicofármacos, etc.), que la persona
esta consumiendo como automedicación, en un intento
fallido por recuperar el bienestar perdido.
Hay que tener en cuenta que cada ser humano es único
y que cada uno debe encontrar la manera de resolver el
problema para sí mismo. Caminos existen muchos,
pero hay que encontrar el indicado para cada persona.
Por esto, es importante consultar a un especialista en
el tema. El objetivo es manejar el estrés en niveles
no patológicos y ayudar a nuestro cuerpo a encontrar
su equilibrio natural.
Así como la reacción del organismo frente
al estrés tiene un componente fisiológico,
también la fisiología puede ayudar a las
personas a afrontar una situación de estrés,
de manera que se reduzcan sus efectos negativos sobre
la salud. Desde el punto de vista de las condiciones de
trabajo, es evidente que la prevención debe ir
encaminada a evitar que se den situaciones que puedan
provocar estrés; pero a veces, ocurre que estas
circunstancias no pueden cambiarse o que una situación
no estresante, desde el punto de vista objetivo, es vivida
por alguna persona como una agresión. Cuando se
dan esta clase de circunstancias, está especialmente
indicado el uso de técnicas específicas.
Estas técnicas enseñan a controlar los efectos
nocivos del distrés. y que, en consecuencia, crea
ansiedad. Las más conocidas y practicadas hoy en
día son las que se citan a continuación:
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| Es
importante reseñar que estas técnicas
no sirven para evitar o anular el problema sino que
enseñan a controlar los efectos del estrés
patológico para contrarrestar la sintomatología
orgánica desagradable que nos crea ansiedad.
Estudios complementarios
Uno de los métodos que se utiliza actualmente
para el estudio de las respuestas fisiológicas
del estrés es el estudio de las alteraciones
hormonales que se producen en el organismo. Las hormonas
del estrés pueden ser determinadas en sangre
y orina. Al hacer una determinación bioquímica
hay que tener en cuenta las variaciones que sufren estas
hormonas (ciclo circadiano).
Algunos consejos prácticos
para combatir el estrés
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Si Usted logra equilibrar estos ítems
y aun así tienen síntomas importantes
de distrés, tales como:
Fatiga,
dolores generalizados,
insomnio,
depresión,
es conveniente que pida ayuda y orientación a
un especialista en este tema.
Vea nuestro Programa de Reducción del Estrés
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