| Diario Crítica en la Argentina
Domingo 19 de Octubre 2008 - Año I N°231 - página 25
Marina Sinaí (*)
No siempre conviene estar relajado
El estrés es una señal del organismo frente a las situaciones que su entorno
le presenta. Con él se ponen en funcionamiento una serie de respuestas
adaptativas que intentan restablecer el equilibrio que se ha perdido por la nueva
situación (agente estresor). En este sentido, podemos hablar de "estrés positivo",
en tanto que prepara al organismo a la acción e impulsa hacia la resolución
de la situación, volviendo a la normalidad cuando el estímulo ha cesado. Sólo
una cuestión de grados y de matices lo diferencia del distrés o estrés negativo,
depende de cómo el organismo evalúa cognitivamente la situación que se le
presenta, de acuerdo con los recursos que considere que están a su alcance
para afrontarlos. Por ejemplo, en una situación de examen se pondrán en marcha
una serie de respuestas a nivel fisiológico, cognitivo y emocional, nos sentiremos
concentrados y en estado de alerta, lo que posibilitará afrontar esa situación lo
mejor posible. ¿Se podría decir que esas respuestas son desadaptativas a la situación
en cuestión? No, no siempre es conveniente "estar relajado", depende de las
situaciones que debamos afrontar.
El estrés no sólo lo producen los acontecimientos negativos, también las
buenas noticias: en la cima de los hechos considerados como grandes estresores
se encuentran el casamiento y el nacimiento de un hijo, situaciones relacionadas
con el crecimiento y la realización personal. El estrés en grados adecuados
es funcional y adaptativo y dejando de lado por un momento su connotación
negativa merece una reivindicación, ya que acostumbrados a mirar en blanco y
negro, nos perdemos las diferentes tonalidades que hay en el medio.
*Psicóloga del Centro de Estudios del Estrés y la Ansiedad.
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