El centro
Quienes somos
Transtornos de ansiedad
Infancia
Tercera edad
Estres
Para profesionales
Para el publico
Autotest
Notas de prensa
Formulario de consulta
Contactos
Contactos
 
autotest fobias
autotest fobias
 

LA NACIÓN, Agosto de 2008

La atracción de la madurez

Aunque tiene casi 44 años, desde la mirada masculina sigue cumpliendo con los atributos evolutivos asociados con la fertilidad: pechos grandes, labios gruesos, cintura estrecha, buenas caderas. Es la representación de "la gran hembra", una mujer con buenas reservas biológicas para hacer frente a un eventual embarazo y por eso para el varón es una candidata ideal a la hora del mandato biológico reproductivo.
Pero, paradójicamente, también atrae a los hombres porque su impactante imagen da rienda suelta a la fantasía de demandar y recibir placer de una mujer que, por su madurez, ya no pensaría en la maternidad. Por otra parte, no sólo es hermosa, sino también inteligente: habla idiomas, tiene éxito; esto le otorga un plus mayor de interés, ya que ella no elegiría a cualquiera para estar a su lado.
En cuanto a las mujeres, una figura como la de Monica Bellucci puede funcionar como un modelo, volverse sinónimo de que llegar a la madurez no significa necesariamente deterioro. Además, las mujeres grandes temen a las más jóvenes, no a las maduras, como posible competencia frente al interés de los hombres.
Desde el punto de vista de la imposición de grandes marcas, su figura está orientada a un público mayor: para usar ciertos productos hay que manejar una disponibilidad económica que no se suele tener a los 20 o a los 30 años.
¿Es más sensual también porque no es precisamente flaca? Quizás. Aunque no representan el tipo de belleza que hoy consagra oficialmente la cultura de nuestra época, las "rellenitas" suelen ser más sensuales para moverse, para bailar. Monica Bellucci no tiene esa delgadez característica que se asocia hoy con belleza, pero dentro de su tamaño conserva una armonía que encaja perfectamente con la sensualidad.
Porque la esclavitud de la balanza puede regir a la hora de lucir una prenda, o en un desfile de modas. Pero fuera de las pasarelas, el varón prefiere las curvas.


Por Andrés Flichman
Médico psiquiatra especialista en sexología, director médico de Hémera, secretario de la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad (AATA)
aflichman@fibertel.com.ar, www.hemera.com.ar

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1034585

 



 

Volver