| La persona debe haber estado expuesta, haber observado o escuchado acerca de un evento traumático en el que ha experimentado una amenaza para su integridad física o la de los demás, respondiendo con temor, desesperanza o un horror intenso. El TEPT no se genera sin el antecedente de un acontecimiento traumático, pero el agente estresante por sí mismo no garantiza el desarrollo del cuadro. Para que ello ocurra debe existir en el sujeto una vulnerabilidad previa, o factores de riesgo asociados. El elemento crítico que torna traumático a un suceso, es la evaluación subjetiva de la víctima acerca de cuán desamparada o amenazada se ha sentido. En otras palabras, refiere al significado que el individuo le asigna al suceso y a sus consecuencias, siendo este significado tan relevante como el evento traumático en sí mismo. Las investigaciones poblacionales han demostrado que la mayoría de las personas experimentan un evento potencialmente traumático, al menos una vez durante sus vidas (accidentes graves, muertes inesperadas o violentas, desastres naturales: inundaciones, terremotos, incendios, tornados, etcétera). Sin embargo, se estima que aproximadamente un 8% en promedio de la población general sufrirá de estrés postraumático a lo largo de la vida. Ello demuestra que una gran parte de las personas que se han visto enfrentadas a un hecho de carácter traumático han sido capaces de continuar con sus vidas sin ser afectadas crónicamente por los recuerdos y otras perturbaciones consecuentes. Con relación al tipo de evento traumático, las mujeres son más propensas a sufrir traumas de violación y abusos sexuales, mientras que, los hombres están más expuestos a muertes, heridas, desastres naturales, violencia o ataques físicos, guerras o combates. Los síntomas de la enfermedad sin tratamiento suelen persistir en forma crónica continua o resurgir periódicamente. |